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domingo, 17 de enero de 2016

"Renovar no siempre es mejorar",

"Renovar no siempre es mejorar", por José Carlos Requena.-Diario el Comercio.-Domingo 17 de Enero del 2016.-09:37.-José Carlos Requena.-Analista político.-.-Tiene que ver en ello que el Congreso es reflejo de la sociedad que representa.
Un informe reciente de la contraloría presenta al menos a 11 autoridades 
regionales en problemas, desde casos pendientes de resolución hasta
personas purgando condenas o fugitivas.(Archivo El Comercio)
Si se sigue la tendencia de los últimos años, el Congreso que inicie funciones en julio del 2016 será pródigo en nuevos nombres. La novedad, sin embargo, no garantiza mejora. Augura que tendremos que habituarnos a asumir el costo del ensayo-error de nuestros bisoños parlamentarios. Mientras nuevos rostros comienzan a poblar la contienda presidencial, disputas intrapartidarias sobre la formación de listas congresales empiezan a salir a la luz. En las regiones revisten particular importancia: 95 de los 130 congresistas se eligen fuera de Lima. Muchos de los nuevos nombres asumen responsabilidades importantes, de las que quizá no son conscientes. Si se sigue la tendencia prevaleciente desde el 2000, será una minoría la que logre la reelección. La renovación congresal ha bordeado el 80%. La mayor tasa de renovación se dio en el 2006, cuando el 87% de congresistas eran elegidos por primera vez. Como es comprensible, muchos de los rostros nuevos provienen de las regiones. El período parlamentario que se cierra en julio próximo trajo nuevos rostros de las regiones (y consolidó a otros ya conocidos) al primer plano de la política nacional. Congresistas reelectos (como Víctor Isla de Loreto o Fredy Otárola de Áncash) o principiantes (como Ana María Solórzano de Arequipa) llegaron a ocupar la presidencia del Parlamento. Y la prensa tuvo que habituarse rápidamente a nombres como Josué Gutiérrez (Huánuco) o Gustavo Rondón (Arequipa), voceros en su momento de sus respectivos grupos políticos. Pero, como se dijo antes, renovar no siempre es mejorar. Tiene que ver en ello que el Congreso es reflejo de la sociedad que representa. Si alguna falencia ha tenido la sociedad peruana desde el 2000, ha sido el gran deterioro de la política: el político profesional ha sido sustituido en su gran mayoría por advenedizos con intereses diversos. En las regiones, dicho deterioro se grafica de manera inequívoca en la gran cantidad de gobernadores regionales, actuales o de gestiones pasadas, que enfrentan problemas con la justicia. Un informe reciente de la contraloría presenta al menos a 11 autoridades regionales en problemas, desde casos pendientes de resolución hasta personas purgando condenas o fugitivas. Además, en vez de premiar la experiencia, el electorado peruano ha preferido optar por la incertidumbre de la novedad. Contribuyen a ello gestiones alienadas de la necesidad de la población. No es extraño ver a congresistas que cambian de región a representar sin mayores reparos. Aducen que “hace mucho viven en Lima”, pero lo cierto es que sus electores originales, aquellos que viven en las regiones que los llevaron al Parlamento, les han perdido la confianza, y cada vez cuentan con más animadversión que apoyo. En las elecciones del 2016, los casos de parlamentarios que intentarán representar nuevamente su región son pocos (Juan Carlos Eguren en Arequipa, Javier Velásquez Quesquén en Lambayeque, o Rolando Reátegui en San Martín, por nombrar algunos), y quizás insuficientes. Sobre todo considerando el poco cuidado que tienen los “políticos renovadores” en convocar a sus cabezas de lista en las regiones (por ejemplo, las decisiones de PPK en Áncash son muy cuestionadas en dicha región; o el hecho de ver las disputas en torno a la propulsora de la campaña Chapa tu Choro, en Junín), que los hará convivir con advenedizos de los que se sabe poco o nada. Las sorpresas que trae la campaña electoral a nivel presidencial hacen que este otro espacio de poder, tradicionalmente desprestigiado, esté pasando desapercibido. No vale llorar sobre leche derramada.

miércoles, 15 de julio de 2015

¿Incapacidad, demagogia o utilización política de la problemática en torno al canon minero?

¿Incapacidad, demagogia o utilización política de la problemática en torno al canon minero? Publica el diario La Prensa Regional de Moquegua en su página 6 de la edición del miércoles 15 de julio.

jueves, 26 de marzo de 2015

Huelga antiminera se vio politizada. Oportunista, congresista Jorge Rimarachin en Cocochacra. Alcalde profirió discurso procaz en contra del Presidente de la República

Huelga antiminera se vio politizada. Oportunista, congresista Jorge Rimarachin en Cocochacra. Alcalde profirió discurso procaz en contra del Presidente de la República. Publica el diario Correo de Arequipa en su página 2 de la edición del jueves 26 de marzo.

jueves, 2 de octubre de 2014

¡Moral y política: un privilegiado asesor!

¡Moral y política: un privilegiado asesor! Publica el diario La Prensa de Moquegua en su página 6 de la edición del jueves 02 de octubre.

viernes, 29 de agosto de 2014

Política y economía

Política y economía.-Economía para todos.-Carlos Parodi.-29/08/2014.-07:20.-En el Perú cada vez se cree menos en los políticos que nos gobiernan. La sensación es que “ven” una realidad distinta de la que percibimos los ciudadanos de a pie y que son incapaces de ponerse de acuerdo con temas elementales. Una parte importante de peruanos “no siente” los beneficios de las hasta hace poco tiempo muy buenas cifras económicas. No observan mejoras significativas en educación, salud, seguridad, infraestructura rural, etc. Ante eso, la mayoría señala que hay que cambiar el modelo económico. Sin embargo, sin un Estado que funcione adecuadamente no existe estrategia económica que funcione.
Veamos. ¿Quiénes toman las decisiones económicas y de reformas en sectores básicos como educación y salud? Pues el grupo al que llamamos “la clase política”, es decir, ministros, congresistas, funcionarios públicos, partidos políticos, entre otros. ¿Por qué no toman las decisiones que la ciudadanía considera correctas? ¿Por qué no son autocríticos? ¿Por qué no explican en lenguaje simple lo que quieren hacer, cómo y en cuánto tiempo se verán los resultados? La mala política no puede coexistir con una buena economía. Existe una relación entre ambas.
La relación entre economía y política tiene una doble causalidad; por un lado, si la economía no va bien, los políticos que dirigen el país aparecen como los primeros culpables por que no tomaron decisiones correctas o si lo hicieron, fueron erradas; por otro, si la economía va bien, es natural esperar que vaya “bien” para las grandes mayorías y eso está relacionado con reformas claves en los servicios básicos, como educación y salud. Si las instituciones políticas “no funcionan”, entonces estamos lejos de legislar en torno de reformas claves. Y eso impide avanzar a la economía y a depender solo de la evolución del contexto externo, favorable entre 2002 y 2011 y desfavorable desde 2012. Existen dos escenarios para implementar reformas: a través del consenso o de manera vertical. El primer camino es más largo, pero conduce a resultados más sostenibles y es el mecanismo normal de las democracias representativas. El segundo tiende a ocurrir en gobiernos con características autoritarias.
La democracia es el gobierno del pueblo, pero como todos no pueden gobernar, los ciudadanos eligen a algunos de ellos para que los representen, tanto en el poder ejecutivo como en el congreso. Muchas veces ocurre que la “clase política” olvida dos cosas: por un lado, que “representa” a todos, por lo que no puede decidir lo que se le antoje; por otro, cuando cualquier persona paga impuestos, financia los ingresos de los “representantes”. En otras palabras, los congresistas o representantes son los intermediarios entre la población y quienes deciden. Este escenario ideal funciona mejor cuando existen partidos políticos sólidos, de alcance nacional que canalicen las demandas de los ciudadanos, algo inexistente en el caso peruano. El problema es quecuando no funciona, se abre el camino a regímenes autoritarios.
Ahora bien, ¿se cumple el escenario ideal en el Perú? Mi opinión es que no y una prueba de ello son los bajos niveles de aprobación, tanto de congresistas como clase política en general. En términos simples, los ciudadanos no se sienten representados por quienes eligieron. Lo que observamos es que no saben cómo lograr consensos (cada uno ve su propio interés), promesas sin medir las consecuencias y solo con un afán electoral, escándalos de corrupción que hacen que los congresistas pasen más tiempo fiscalizándose unos a otros que discutiendo leyes a favor del desarrollo del país, etc. Y eso tiene un impacto sobre la economía. Por un lado, no avanzan las reformas pues ni siquiera se discuten y es sabido que un país que no invierte bien en su propio capital humano, no tiene posibilidades de sostener el crecimiento futuro; por otro, la economía “crece menos que lo que podría crecer”, pues la incertidumbre y la sensación de caos generan que se posterguen inversiones nacionales y extranjeras; es muy complejo tener una “buena economía” con una “mala política”, pues no es sostenible la primera sin la segunda. La política no está divorciada de la economía, aunque a veces parezca que sí.